Tres veces al año, más o menos, Mercurio parece dudar. El más rápido de los siete planetas frena, se detiene, y durante unas tres semanas anda al revés por el zodiaco. La astronomía explica el movimiento sin misterio: Mercurio corre por dentro de la órbita de la Tierra, y cuando pasa entre nosotros y el Sol, visto desde aquí, parece andar hacia atrás. La tradición siempre se interesó menos por el movimiento que por su sentido, y el sentido de un planeta que retrocede es antiguo: el regreso. Abraham ibn Ezra, en el siglo XII, leía en un planeta retrógrado el regreso de quien había salido de casa. Lo que partió vuelve. Lo que se dijo vuelve a oírse.
Este ciclo de 2026 tiene una particularidad que no se ve a menudo: Mercurio no retrocede solo. Venus anda hacia atrás desde principios de octubre, y durante tres semanas enteras los dos planetas que viven entre la Tierra y el Sol, el de la palabra y el del deseo, retroceden a la vez. Los dos pasan por delante del Sol con once días de diferencia, y los dos vuelven a andar hacia delante con pocas horas de diferencia.
Las fechas de este ciclo
- 4 de octubre · Mercurio, todavía avanzando, pasa por los 5° de Escorpio. Aquí empieza la sombra: los grados que va a recorrer tres veces, una de ida, una de vuelta y otra de ida.
- 24 de octubre · Mercurio se detiene a los 20°59′ de Escorpio y empieza a retroceder.
- 28 de octubre · entra en el brillo del Sol y deja de verse.
- 30 de octubre · queda en ángulo tenso con Marte, que está en Leo.
- 31 de octubre al 8 de noviembre · está quemado por el Sol, como decía la tradición: a menos de ocho grados y medio de él.
- 4 de noviembre · pasa por el corazón del Sol, a los 12° de Escorpio.
- 13 de noviembre · se detiene a los 5°02′ de Escorpio y vuelve a avanzar. Por esos días sale del brillo del Sol, y en los siguientes vuelve a aparecer de madrugada, por el este.
- 30 de noviembre · regresa a los 20°59′ donde se había detenido. Fin de la sombra.
Todo el retroceso ocurre dentro de Escorpio. Entre finales de septiembre y principios de diciembre, Mercurio no cambia de signo ni una sola vez.
Mercurio en la casa de Marte
Escorpio es el signo nocturno de Marte: agua fija, el signo de lo que está escondido, de lo que se guarda, de lo que se debe y de lo que se hereda. Mercurio no tiene aquí casa ni exaltación. En el lenguaje antiguo es un peregrino, que anda por tierra ajena y depende de lo que encuentra. Hay, sin embargo, una franja de Escorpio que le pertenece. Según la división egipcia de los términos, los grados 11 a 19 del signo son de Mercurio, y es justo en esa franja donde está entre el 29 de octubre y el 5 de noviembre, los días en que pasa por el Sol. Después sigue retrocediendo por los grados de Venus y acaba deteniéndose en los de Marte.
Un Mercurio peregrino, andando hacia atrás, metido en la luz del Sol y en casa de Marte, no es un Mercurio que hable con facilidad. Es un Mercurio que escucha, que investiga, que relee. Las conversaciones de este ciclo rara vez son de superficie: tratan de cuentas, de secretos, de lo que se le debe a quién, de lo que se dijo hace mucho y todavía pesa.
Dos conversaciones que quedaron a medias
El 2 de octubre, todavía avanzando, Mercurio formó un ángulo tenso con Marte. El 30 de octubre, ya retrocediendo, vuelve a formar el mismo ángulo, como quien regresa a una discusión que quedó sin resolver. Marte, mientras tanto, está en Leo y va al encuentro de Júpiter, con quien se junta el 16 de noviembre. El asunto vuelve con más fuerza de la que tenía.
La otra conversación ni siquiera llegó a ocurrir. En octubre, Mercurio caminaba hacia un ángulo tenso con Júpiter y llegó a poco más de dos grados de cerrarlo. Se detuvo antes. Los antiguos tenían un nombre para esto, refrenación: el planeta promete el contacto y retrocede antes de cumplirlo. El ángulo solo se cierra el 4 de diciembre, con el ciclo ya terminado. Hay palabras que esta estación deja en suspenso, y conviene saber que están en suspenso, no perdidas.
En el corazón del Sol
El momento central del ciclo es el 4 de noviembre. Antes y después, durante más de una semana, Mercurio está quemado: tan cerca del Sol que la tradición lo daba por debilitado, sin voz propia, como alguien que habla al lado de quien grita. Pero hay un punto en que esa debilidad se invierte. Cuando un planeta llega a menos de diecisiete minutos de arco del centro del Sol, la tradición dice que está en el corazón del Sol, y William Lilly, entre otros, tenía ese lugar por una de las mayores fortalezas que puede tener un planeta. El 4 de noviembre, durante unas seis horas, Mercurio está en ese punto.
Es también el momento en que Mercurio cambia de lado. Hasta entonces era estrella de la tarde, la que se ve después de la puesta del Sol. Después del corazón del Sol renace como estrella de la mañana, la que anuncia el día. La retrogradación no es una interrupción: es el paso por el centro, y lo que sale por el otro lado ya no es lo mismo que entró.
Venus retrocede con él
Venus se detuvo el 3 de octubre, a los 8° de Escorpio, y anda hacia atrás desde entonces. El 24 de octubre, el mismo día en que Mercurio se detuvo, pasó por delante del Sol, y al día siguiente volvió a entrar en Libra, su signo. Vuelve a avanzar el 14 de noviembre, pocas horas después de Mercurio. Los dos planetas más cercanos al Sol, el que habla y el que ama, hacen casi el mismo recorrido a la vez: se detienen, retroceden, pasan por el Sol, renacen como estrellas de la mañana y retoman el camino casi juntos.
Cuando la palabra y el deseo retroceden juntos, lo que vuelve rara vez es solo una conversación o solo un afecto. Son las dos cosas: lo que le dijiste a alguien a quien quieres, lo que quedó por decir, el acuerdo que se hizo con el corazón y no con la cabeza, o al revés.
Con medida
La superstición siempre está a la puerta de estos ciclos, y conviene no abrirle. Mercurio retrógrado no estropea ordenadores ni anula contratos. El cielo no decide por nadie: los astros no obligan, inclinan. Lo que este tiempo inclina es hacia atrás y hacia dentro. Releer antes de firmar, escuchar dos veces antes de responder, volver a quien se quedó sin respuesta, buscar el papel que se perdió. Nada de esto es tiempo perdido. Es la materia de la que está hecho el tiempo cuando se le presta atención.
Y ningún tránsito se lee solo. Estos mismos días tocan a cada persona según el lugar que Escorpio y Libra ocupan en su carta, y según el diálogo de Mercurio y Venus con todo lo demás. Para ver dónde cae este ciclo en ti, abre tu carta natal y busca Escorpio.
El 13 de noviembre, cuando Mercurio vuelva a avanzar, lo que volvió no vuelve para quedarse igual. Vuelve para ser visto otra vez, ahora con otra luz.
ALMUTEM


